Flora y Fauna

 

FLORA Y VEGETACIÓN

 

El Parque Natural se encuentra en la provincia biogeográfica Luso-Extremadurense. En este espacio están presentes las series de vegetación del piso supramediterráneo, donde predomina el roble melojo (Quercus pyrenaica); el piso mesomediterráneo (constituye el 98 % de Sierra de Aracena y Picos de Aroche) cuenta con la presencia del alcornoque (Quercus suber) y la encina (Quercus rotundifolia); finalmente, el piso termomediterráneo sólo está representado en la parte suroriental.

La vegetación actual está más condicionada por el hombre que por las potencialidades naturales. Así, se pueden encontrar las siguientes formaciones vegetales:

  • La dehesa (40% de la superficie del Parque Natural), compuesta por encinas, alcornoques y algunas manchas de quejigo.
  • El castañar (2,7%), que caracteriza en parte a este espacio.
  • Las formaciones boscosas de frondosas (7%), compuestas por encina, alcornoque, quejigo y rodales de rebollo.
  • Las formaciones de matorral (30%).
  • Los pastizales (6,7%).
  • Cultivo forestal de eucalipto (Eucalyptus globulus) con un 4,2%.
  • Los pinares (2,8%) de pino negral (Pinus pinaster) y, en menor proporción, el pino piñonero (Pinus pinea).
  • La vegetación de ribera, con alisedas (Alnus glutinosa), fresnedas (Fraxinus angustifolia) y alamedas (Populus alba).
  • Los cultivos agrícolas (7%), con predominio del olivar.


Se puede asimismo encontrar la especie catalogada en Peligro de Extinción Erica andevalensis, así como las Vulnerables Silene mariana, cerezo (Prunus avium) y ciruelo silvestre (Prunus insititia).

También se pueden hallar las especies consideradas de Interés Especial quejigo andaluz (Quercus canariensis), rebollo (Quercus pyrenaica) y avellano (Corylus avellana).


Entre los principales riesgos para la flora está el envejecimiento de las zonas de dehesa, la sobrecarga ganadera y la incidencia de la seca del arbolado.


FAUNA

El Parque Natural presenta un gran interés por su función de corredor biológico en el marco de Sierra Morena Occidental. En total, se han citado 216 especies de vertebrados en este ámbito (14 peces, 10 anfibios, 18 reptiles, 130 aves y 44 mamíferos).

En la avifauna destaca la presencia de especies en Peligro Crítico o en Peligro de Extinción como el milano real (Milvus milvus), alimoche (Neophron percnopterus), cigüeña negra (Ciconia nigra) y el buitre negro (Aegypius monachus) o incluso especies extintas a nivel regional como reproductoras, siendo el caso del águila pescadora (Pandion haliaetus).


En cuanto a los mamíferos, es reseñable la presencia de la garduña (Martes foina), la gineta (Genetta genetta) o el meloncillo (Herpestes ichneumon). También son destacables las especies objeto de caza, como el ciervo (Cervus elaphus) y el jabalí (Sus scrofa). Se encuentran en preocupante recesión el conejo (Oryctolagus cuniculus) y la perdiz (Alectoris rufa).

La presencia de anfibios y reptiles es significativa. Los primeros se vinculan a la importante red fluvial que discurre por el interior de este espacio, como el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii). Entre los segundos destacan la culebra de herradura (Coluber hippocrepis) o la víbora hocicuda (Vipera latasti).

Entre las especies piscícolas que hoy sobreviven en el Parque están el barbo comiza (Barbus comiza) y el jarabugo (Anaecypris hispanica), buenos bioindicadores de la calidad de las aguas, la colmilleja (Cobitis taenia), la boga de río (Chondrostoma polylepis) y el sábalo (Alosa alosa).

En relación con los invertebrados, los estudios no son muy significativos. Sí se encuentra inventariada, sin embargo, la especie Euphydryas aurinia, mariposa que habita en zonas de cierta humedad.


EL PAISAJE


Desde el punto de vista fisiográfico, el paisaje viene marcado por el conjunto de cadenas montañosas que lo componen, caracterizadas por la suavidad de sus formas. La existencia de un relieve alterno de valles ocupados por dehesas o bosques de mayor densidad marca su carácter forestal. Al mismo tiempo, es perceptible el alto grado de humanización por la explotación tradicional del monte.

Existen otras referencias visuales que incrementan la belleza de este entorno como la Peña de Arias Montano, las Piedras del Diablo y, sobre todo, sus numerosos castillos.

En el Parque Natural se han determinado trece unidades de paisaje, que son: bosques, vegetación de ribera, castañares, quedales o formaciones adehesadas, matorral, pastizales, cultivos arbóreos, eucaliptales, cultivos herbáceos, suelo urbano y edificaciones rurales, láminas de agua, roquedos, así como minas, canteras y otros elementos territoriales artificiales.


Son los bosques, dehesas, castañares y roquedos los elementos los frágiles, al tiempo que los que guardan una mayor calidad paisajística.